jueves, 10 de mayo de 2007

Ley Nº 23.344


Me despierto, los ojos dan batalla, pero de a poco se abren (bostezo)
Ya recuperado del bostezo me prendo un cigarro, me acomodo el pelo y pienso... ¿me siento con suerte hoy?
¿Y, cuál es la respuesta?
Que la suerte es totalmente inconstante y variable a lo que uno piense... no sé, por eso... desgarro el cigarro con cada pitada, ¿o acaso el me desgarra a mi?, no sé, tal vez sea justo mutilarnos mutuamente.
Es un Luky Strike, se siente con fuerza hoy, sabe que ganó otra batalla pero algún día yo también voy a estar entero y tendré mi golpe afortunado.
Quizás el se sienta con suerte hoy.
Siguen las bocanadas de humo, desconozco a dónde me lleven, la duda me acosa y no me queda más que seguir hasta el filtro.

Las persianas están cerradas y el reloj lejos. Es de noche, o lo siento así, no no, es de día, tanto tiempo sin dormir te confunde, pero vale la pena. Uno duerme y no elige lo que sueña mas uno está despierto y medianamente controla lo que piensa.
Es gracioso, hay veces que las imágenes que uno proyecta en su cabeza al descansar queman más que el infierno, asustan más que la túnica de la parca. Tal vez es ese su poder, lo que no podemos controlar, lo que no podemos decidir. La muerte uno pude adelantarla lo que soñamos no.

Y prendo otro pucho, el humo entra a mis ojos y me hace llorar, ¿es una excusa para no sentirme cobarde?...me lastima y lo sé, me aleja y no lo rechazo, pero, ¿por qué no lo dejo? Ahora bien, ¿qué me hace peor el humo o la cobardía? Uno es una forma de escapar, de matarse de apoco, de pasar momentos difíciles, el otro sólo un vicio. No, los dos son lo mismo, ambos son formas de evadir, de morir, una solución fácil.

El sueño vuelve a atacar, quiere ganar y trato de resistirme, se hace difícil, hace tiempo que no duermo y las palabras no salen como uno quisiera.

Tanto cigarro me da sed... muchas veces tuve ganas de beber, mi garganta seca sentía el aire como arena, desgarraba mi lengua y esta perdía la fuerza para hablar. Igual que hay veces que no vale la penas decir algo, un silencio adecuado es más útil que una opinión certera. Opinar saben todos, pero nada se compara con el poder del silencio, cada calma prepara al hombre para la tempestad y en ella está la paz. Uno es uno en el caos en tranquilidad todos fingimos ser algo que nunca fuimos, tal vez para contentar a otro, pero en el rugir del estruendo de la tormenta uno muestra su fuerza, su poder, pero
¿De qué sirve ser fuerte por fuera, si por dentro estás vacío y frío? Antes daba mucho resultado, realmente servía, era una buena forma de escapar, pero ya no puedo. Es que no Tengo más miedo, ¿o sí?, pero me asusta más estar solo, me aterra el no tener a quien abrazar. Realmente desperdicié muchos besos en labios inapropiados, dediqué mucho tiempo a buscar companias momentáneas, fui muy hedonista, el placer fue mí dios y fui a todas de sus misas, pero ya no puedo.

Queda un pucho, es último, es la ruina, es el fin. Preparo mi cuerpo para sentirlo, lo prendo, me llena, peleamos reñimos, él me quema, yo lo perdono, sabe que le debo más de una, está a la mitad, está vivo, fuerte. La marca se empieza a borrar queda menos y me desespero. Prolongo cada bocanada, ya ni la disfruto, cada pitada me hace perseguir más. Llega la última ya siento el filtro, me mira me guiña el ojo y me dice " me siento con suerte hoy"