Esta historia no me la acuerdo muy bien, sólo recuerdo las partes más importantes. Me la contó mi viejo hace mucho, por lo que detalles como el nombre del personaje se me han olvidado, por lo que lo llamare Simón, porque me place.Mi Viejo trabajaba en el Ministerio de Salud hace mucho, allí, tenía un compañero llamado Simón.
Simón era una persona que siempre estaba pretendiendo hacer un gran negocio con el cual llenarse de plata y poder olvidarse de trabajar para siempre, bueh, algo con lo que muchos sueñan.
En una ocasión, a este señor, le habían ofrecido cambiarle un departamento, que el poseía, por su equivalente en espirales mata mosquito, sí sí, lo que leen. Sé que suena absurdo, obviamente el se negó. Lo gracioso fue que ese año hubo en el país una invasión de mosquitos tal, que las companias fabricantes de productos mata insectos no daban abasto, por lo que Simón hubiera logrado un gran negocio.
Pobre, no tenía suerte, pero me fui de tema, esa es otra historia, es que sirve para describir al personaje. Resulta que en una ocasión este sujeto fue al remate de una compania cervecera a ver que podría comprar (siempre con la idea de hacer un gran negocio). Entre muchos objetos que le interesaron, opto por comprar un dote de 200 barriles cerveceros a 1.000 pesos, qué iba a hacer con los barriles muy bien no lo sabia, eso si, estaba seguro que iba a ser un buen negocio, pero, qué negocio, ni la más remota idea tenía.
Pasó un mes y no se le ocurría que corno hacer con los barriles, por lo que pensó en venderlos al costo para quitárselos de encima. Eran Tantos los méndigos barriles que tubo que distribuirlos en la casa de los padres, la de los hermano, las casas de dos amigos y como 3 docenas en una cochera. Realmente eran un problema y una molestia.
Puso un articulo en el diario que decía "se venden barriles cerveceros" y esperó a ver que sucedía.
Tubo varios llamados, pero la mayoría de los compradores no se veían muy interesados o convencidos con los barriles, por lo que a los primeros los vendía a mitad de precio. Luego fue aumentando el precio a tal punto que los últimos pretendía venderlos muy caros, y si nadie se los compraba ya no le interesaba, puesto que ya había regalado muchos.
Después de contarme esto, mi viejo me dijo que los años son como los barriles de Simón, los primeros no los valoramos, a medida que pasa el tiempo los vamos aumentando de precio y los últimos los valoramos tanto que les ponemos precios bien altos, ya que no queremos que nadie nos compre nuestros últimos barriles.
FIN
Si vos Me Queres...
Ya se están yendo las últimas personas, la función terminó, las velas ya se han ido apagando, vos ya debes estar cansada, es obvio, tuviste un día de aquellos, pero viniste.
Hace una pila de años, realmente muchos desde la última vez nos vimos. Todavía me acuerdo, fue en esa calle céntrica donde está el bar, ese al que antes íbamos, cuando pendejos, a tomar cerveza y escuchar rock. Vos ibas para tu casa, yo para la facu. Y juro que lo ví, lo ví en tu ojos, supongo que vos lo habrás notado en los míos, no sé, fuimos tontos, no nos animamos, quedamos en hablarnos pero no lo hicimos.
Por ese entonces yo estaba cerca del civil con Marita y vos llevabas una bocha con aquel pibe de tu facu, ese que hacia política y a vos te quitaba el sueño, ese que ahora es tu esposo.
Es curioso, vos y yo, empezamos así, un día, hablando de Marx y de Descartes. Vos con tus ideas de cambiar el mundo y yo con las mías en las que uno nada podía hacer, que no se sabia que era cierto y que no.
Sabes, ahora no lloro más por haberte perdido, los dos sabemos que fue mi culpa. La verdad sonrío por que te tuve. A Marita, mi gorda, la amo pero con vos fue algo distinto es raro. Hace 30 años de vos y yo pero no se me borró ni un solo recuerdo y hoy cuando vi que viniste lo supe. Supe que en el fondo me perdonaste y que todavía me queres.
Por cierto a Cami cuidámela , quizás ya ni me estás escuchando, pero sé que todo esto lo vas a sentir.
Vos nunca creíste en el destino, nunca entendí bien por qué, pero yo sí, es más, el accidente no ocurrió esta semana por azar, creo que no fue casualidad que lo último que mís ojos vivos vieran fuera nuestro árbol. Para mí eso fue un regalo, aunque no sé si lo merezco. ¿Te acordás del cantero, aquel en que dos pibes que se querían se pusieron de novios, aquel en que se dijeron te amo por primera vez?
La verdad me siento muy mal por haberte fallado, es que ese árbol por un tiempo desapareció de mi cabeza, fui un estúpido, pero viniste y eso es lo que importa.
Muchas veces quise morirme para saber si me querías, y ahora que lo sé quiero vivir. Tal vez es mejor así, no sé. Yo al barba no le pido nada más, ya me dio todo lo que pude desear: una hija hermosa, una esposa divina y lo mas dificil, tu amor. Pero sabes algo, le voy a hinchar las pelotas una vez más, creo que un favorcito más no le puede costar mucho. Ahora no quiero vivir, quiero que vos tengas la mejor vida. Quiero que seas feliz, quiero que hoy me entierres en tu pasado y te olvides de mi, yo te voy a enterrar en mí memoria para nunca olvidarte. Pero vos olvídame, deja de llorar, sabemos que no voy a volver, cuidate y sobretodo cuidámelas a las dos. Sé que es medio egoísta, pero sólo en vos confío ahora. Cuidámela a Cami y no la dejes sola a Marita, no me falles ahora.
Sé que vos me querés, y si vos me querés, me vas a dejar volar.
FIN
Dedicatoria:
Pese a que los cuentos anteriores no tuvieron una dedicatoria y/o un agradecimiento a alguien (o algo) esta es una tradición (Si prefieren llamémosle Formalidad) que me gustaria comenzar a realizar en mis publicaciones.
En esta ocasion me gustaria dedicarle estos cuentos a mi compañera de ruta. No solo por los buenos momento que me hace disfrutar en el dia a dia sino tambien por ser ella la que me alienta a animarme a escribir y publicar mis ideas.
Anto muchas gracias por tu ayuda, por tu paciencia, por tu amor incondicional y sobre todo por ser mi jefa de redacción (ya que es ella quien corrige las faltas ortográficas y gramaticales de mis cuentos).
Gracias...
Te Amo .

